Reino de las Sombras

miércoles, 2 de junio de 2010

La Oscura Compaña

Un grupo de mercenarios cuyos pasos les mostraran el camino para ser heroes.


La vision de una barbara.

Empezaban a caer el frio en el tugurio que estabamos y nuestro patron nos llamo, estaba con las fiebres negras, el cuervo negro de la muerte se cernia sobre el viejo que me guio durante estos ultimos años, la verdad era como un padre para mi, senti con pesar su perdida aunque nunca se lo dije a nadie.

En su lecho de muerte le tendio un pergamino a el rancio, cuando dejamos que descansara para morir el viejo y dimos un trago en su honor vimos que ponia, como siempre dando vueltas, por que no diran las cosas claras estos civilizados, nos mandaba a la posada de su amada Mae.

Alli partimos tras dar buena cuenta de una despedida por el anciano que ya las garras de la muerte se llevo, caminamos con pesar hasta la posada, mis tripas rugian de hambre y mi corazon se estremecia por tener que dar tal noticia a la señora, yo creo que realmente se amaban... al llegar encontramos un grupo de desarrapados juerguistas como a mi me gustan y un extraño cuarteto de comerciantes, ¿comerciantes a una tierra muerta? algo raro tenian estos, asi que me pare a hablarles a ver si les sonsacaba, queria esperar a que se vaciara la posada para hablar con Mae, pero se me adelantaron y alguien la amargo a la buena mujer sin poder tener algo de descanso ni en sus labores.

El caso es que seguimos las indicaciones del viejo, tan enigmatico como siempre, con sus extrañas salidas y andanzas en la noche a quien sabe donde, nos guio a una bonita emboscada, pero mi hacha dio buena cuenta de estos perros, caminaban ruidosos como los cerdos de las porqueras, olian a mas de dos metros de distancia, rastreros, usando ballestas, los muy cobardes no saben ni blandir un arma en condiciones, asi les pasa que ven un arma de verdad y se mueren con solo rozarlos, en el revuelo no me entere bien que paso, pero por lo visto Lot se enzarzo en una estupida pelea con un meleas que guiaba la emboscada, era patetico, tras espantar a los que quedaron seguimos de nuevo las nuevas pistas y señas extrañas que nos mostro el viejo, como siempre usando sus acertijos y sus extrañas formas civilizadas.

Nos pertrechamos a un largo viaje, en direccion a mis tierras, que ganas de andar retozando sobre la nieve y sentir el frio del norte, el invierno que hiela a cualquier culofino de estos, la verdad es que mis compañeros son un poco endebles pero asi son los hermanos de armas.

Tras viajar unos dias nos cruzamos con un grupo de caballeros, portando el mismo estandarte que nuestro patron ya muerto, optamos por no contar sobre los secretos del anciano, ya que antes nos emboscaron por menos.

El grupo era agradable, hombres de armas bien preparados aunque dejaban un poco que desear en su masculinidad, trinqueme a uno dispuesto asi con un bonito parche, pareciaile el tan macho y luego me salio casi moza, civilizados, ni a una mujer satisfecha saben dejar.

Nos acompañaron las andanzas hasta llegar a su empalizada, raquitica por cierto, pero que mas se le podria pedir a hombres amansados y afeninados.

Al llegar al borde de mis tierras, mis adoradadas colinas un grupo de granjeros faltos de ayuda, ni defenderse de unos simples orcos saben, pa que viven aqui en estas duras tierras si no saben alzar un arma, en fin, por promesas de unas torres de plata y algo de grano fuimos a por esos orcos, extraños nuestros pasos hasta una cueva, como es logico donde habitan esos seres, solo que raquiticos y endebles, hasta el elfo negro de un golpe asestole la muerte a uno de ellos, cruentes sus huesos de pajarillo bajo mi hacha, no hacian mas que aparecer canijos destos por todos lados, la elfa solica, por el dios de la montaña, como llamanse civilizados y cerebrados estos pensantes compañeros mios, riome yo.

Al cubrir a mi compañera de nuevo con ballestas, seran hideputas estos pestosos, ni alzar el arma ya digo, toca saltarles en to los morros y partirles los piñates, tras unas cuantas escaramuzas fuimos a por un tal rey destos pestosos... ¿rey? que digo... si era como un muñequito con corona de laton y guijarros de rio, danzaile yo estas andazas a los mis nietos cuando les tenga, lo interesante fue la araña, una enorme y peluda araña del tamaño una burra gorda, todos apaleandola hasta que la espicho, el muñeco rey pestosin nos dijo que un brujo yuyu le envio a atacar el poblado, manda que ni para eso tenia redaños el "rey" jajajaja

Saltamos de nuevo tras la presa, subiendole el rio por el paso del tunel, y zasca, quemole las cejas a Lot y al negro, dito brujo, el rancio se enfado porque saltole encima y de un tajo sin mas cortole la cabeza limpiamente, menudo enfado si señor, tras desacernos de los guardianes pestosillos orcos que quedaban nos encaminamos al supuesto tesoro mas arriba siguiendo el dichoso rio, por fin ante nuestras narices una caverna y ella que encontramos... na mas y na menos que un jodio dragon negro como ala de cuervo, de ojos brillantes como un demonio, alzandose mironos y escupio el jodio acido, a por poco se nos achicharra la elfa y Lot, dita sea, diestra nuestra maga tirole a las piedras del techo y para rematarla el rancio la daga y en toda la testa callole una mole de rocas al dragon, viendo que estaban todos malpertrechados me lanze sobre el lomo de la bestia para jincarle mi hacha en su testa, un buen tajo le di y sobre su lomo aguante, gritando a mis compañaros que se fueran, ni caso, alli quedaron mirando como bobos, compañeros de armas, que seria de una sin ellos, jeje en el fondo me aprecian, me tiraron una cuerda y cuando ya estaba casi para salir el dragon comenzo a tirar acido de nuevo a diestro y siniestro, dito bicho de mala muerte, empezo a desmoronarse la cueva sobre nuestras testas, tirando de mi el rancio y Lot sin darnos tiempo a naida, solo rocas y mas rocas, el polvo y los golpes dejandome atontada, cuando por fin se pudo ver algo alcance a ver la mano de uno de mis compañeros, intente moverme pero no tenia fuerzas ya, lo ultimo que recuerdo es que me quitaron el peso de las rocas y hablaron tosco, como solo hablan los gigantes azules, mala sombra la nuestra caer presa de estas bestias.

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